Legado del transbordador: Grandes logros y altos costos

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CABO CA?AVERAL, Florida, EE.UU. (AP) ? El programa del transbordador espacial fue promocionado al p?blico como barato, seguro y confiable. No result? ser ninguno de los tres.

Cost? 196.000 millones de d?lares en 40 a?os, la vida de 14 astronautas y realiz? menos de la mitad de los vuelos prometidos.

Pero pese a todo ello, hubo grandes logros que no fueron prometidos: importantes avances cient?ficos, asombrosas im?genes del cosmos, un veh?culo de diplomacia que ayud? a acercar a viejos enemigos de la Guerra Fr?a y algo de qu? enorgullecerse.

El ex presidente George H.W. Bush, que supervis? en los primeros vuelos, dijo que el programa del transbordador “escribi? un cap?tulo verdaderamente inspirador en la historia de las exploraciones humanas”.

El primer vuelo del transbordador de la NASA fue en abril de 1981. Ahora que ha regresado el Atlantis ser? junto con los otros dos transbordadores una pieza de museo: m?s caro que cualquier pintura.

El costo total del programa fue m?s del doble de los 90.000 millones de d?lares calculados por la NASA originalmente.

El pa?s se gast? m?s en el programa que en el costo combinado de los viajes a la luna, la creaci?n de la bomba at?mica y la construcci?n del Canal de Panam?, de acuerdo con un an?lisis de la Associated Press empleando cifras de la NASA y de la Smithsonian Institution, ajustadas por inflaci?n.

Incluso los m?s ardientes defensores admiten que el programa no logr? las promesas iniciales. Cuando fue propuesto, uno de los puntos m?s atractivos fue que con lanzamientos semanales, viajar al espacio ser?a relativamente barato y seguro.

“Pero no hay nada bochornoso en colocar la barrera demasiado alta y no poder superarla”, dijo el ex astronauta Duane Carey, que vol? en el 2002. “Lo que importa es que nos esforzamos enormemente para lograrlo. El principal legado dejado por el programa del transbordador es el de un fracaso magn?fico”.

De los cinco transbordadores construidos, dos se perdieron en explosiones. La mayor cantidad de vuelos en un a?o fue de nueve ? mucho menos que los 50 prometidos.

El programa se las arregl? adem?s para hacer que ir al espacio pareciese aburrido, al volar al mismo lugar una y otra vez. Los transbordadores orbitaron la Tierra 20.830 veces, pero no fueron a ning?n lugar realmente nuevo.

El epitafio del transbordador es “lo intentamos”, dijo Hans Mark, un ex viceadministrador de la NASA que supervis? la mayor?a de la primera decena de lanzamientos.

Hace seis a?os, el entonces jefe de la NASA Michael Griffin dijo que el programa del transbordador hab?a sido un error.

Pero fue un error que rindi? dividendos en formas inesperadas que no tuvieron nada que ver con el dinero ni con la confiabilidad.

“Los descubrimientos que permiti?, la cooperaci?n internacional que facilit? y el conocimiento que gener? ? a veces a gran costo humano ? han contribuido en formas incontables e importantes a la humanidad y el progreso com?n”, escribi? Bush en un mensaje electr?nico a The Associated Press.

Ah? tenemos las magn?ficas fotos tomadas por el Telescopio Hubble, que ayudaron a precisar la edad del universo y mostraron la existencia de la energ?a oscura, los trabajos actuales en los laboratorios de la estaci?n internacional, una multitud de sat?lites para todo tipo de funciones ? desde espionaje hasta el estudio del clima ?, y naves que exploran el sistema solar. Todo ello le debe su existencia al transbordador.

El Hubble no solamente fue colocado en el espacio desde el transbordador, sino que fue reparado y mejorado cinco veces por astronautas del transbordador. Adem?s, captur? y repar? sat?lites en ?rbita.

Previamente este a?o, astronautas del transbordador instalaron un experimento de f?sica de part?culas en la estaci?n espacial que pudiera encontrar evidencia de materia oscura y explicar mejor aspectos de c?mo se formo el universo. A??dase a eso los intangibles de la continua presencia estadounidense en el espacio durante tres decenios y un escenario orbital para diplomacia internacional y lecciones de ciencia.

Como una versi?n real del programa televisivo “Star Trek”, el transbordador fue como la ONU en el espacio, llevando representantes de otros 16 pa?ses. Estados Unidos y Rusia se volvieron socios estrechos y tras la disoluci?n de la Uni?n Sovi?tica, muchos cient?ficos coheteriles rusos encontraron nuevo empleo. El jefe actual de la NASA dice que eso no es algo que deber?a ser ignorado.

“El programa del transbordador reafirm?, una vez m?s, el predominio estadounidense en el espacio y sent? las bases para que Estados Unidos continuase su liderato”, dijo al administrador de la NASA y ex comandante del transbordador Charles Bolden en un mensaje electr?nico. “El programa del transbordador evolucion? a lo largo de su existencia y nos dio muchos logros pioneros y momentos de orgullo, junto con dolorosas lecciones”.

Lanzado como un cohete y aterrizando como un avi?n, el transbordador fue un impresionante h?brido, comport?ndose tanto como un taxi espacial ? transportando astronautas ?, como un cami?n de carga ? cargando maquinaria y equipos pesados. Esa versatilidad signific? mayores costos.

Los ?xitos del transbordador fueron espectaculares, pero espectaculares fueron sus fracasos tambi?n.

Siete astronautas perecieron cuando el Challenger estall? un minuto despu?s de su lanzamiento en 1986 y otros siete cuando el Columbia se incendi? al ingresar a la atm?sfera en su regreso a la Tierra el 2003. Uno de cada 67 vuelos result? en muertes ? una tasa que asustar?a al m?s arrojado de los exploradores.

Un problema fue que el transbordador tuvo concesiones desde el inicio hasta el final, dijo Howard McCurdy, profesor en la American University y autor de varios libros sobre la NASA. El programa tuvo que satisfacer tanto a la agencia como al Departamento de Defensa, que dict? la forma exacta de sus alas y el tama?o de su puerto de carga, dijo Roger Launius, curador principal del Museo Aeroespacial del Smithsonian.

El concepto inicial estaba basado en un plan de tres etapas, con el objetivo final de llegar a Marte, dijo George Mueller, ex alto funcionario que es considerado el padre del programa. Para llegar a Marte, la NASA necesita una estaci?n espacial orbitando la Tierra como punto de despegue. Para llegar a la estaci?n, la NASA quer?a un transbordador completamente reusable.

En 1971, el presidente Richard Nixon le dio a la NASA solamente el transbordador. La nave no ten?a adonde ir. La estaci?n espacial no fue construida hasta 1998.

Lo peor de todo, dice Mueller, es que el plan para hacer el transbordador completamente reusable fue abandonado. Recortes presupuestarios ordenados por el gobierno bajo Nixon significaron que el tanque de combustible iba a ser desechado en cada vuelo y los cohetes propulsores arrojados al mar tras el lanzamiento y ten?an que ser recuperados y remodelados completamente.

Esos cambios ahorraron dinero inicialmente, pero a?aden costos a cada vuelo, dijo Mueller en una entrevista.

El programa del transbordador parece ahora una anomal?a en la carrera espacial. Las naves anteriores eran c?psulas, como el Apolo. Y los dise?os para el futuro cercano so mayormente para c?psulas.

Pero los astronautas llaman al transbordador una maravilla de ingenier?a tanto en complejidad como en versatilidad. John Glenn, que vol? tanto en la c?psula Mercury como en el transbordador, lo llama “el veh?culo perfecto de su tiempo”.

“El transbordador es una asombrosa m?quina”, dijo el astronauta Stan Love. “Supera cualquier cosa que vuela ahora y en los pr?ximos 30 a?os”.